Un poco de aire de verdad

 
 

 

Un poco de aire de verdad

 

 

 

Por si a la vida le da otra vez por rendirse, por si me agarra la muerte sin poder decir adiós, para eso son estas letras ordenadas.

Nunca me dio mas morir, a cambio siempre me gusto la vida, si no la mía, que de las veces la mayoría, si, llanamente, si la que respira con el mundo, la que no distingue de días, la que no traduce idiomas, la que se siente, rico o pobre, animal o vegetal, la vida, esa que discurre paralela al inexistente tiempo, esa que cohabita en el espacio con formas conocidas y desconocidas, esa que respira en mis pulmones, late en mi corazón, llora en mis ojos, ríe en mi labios, la vida, ni la tuya ni la mía, solo ella, esa siempre me gusto, como me gusta el regusto del café, como me gusta el rumor de los árboles, como me gusta el cariño, como me gusta la sidra, me gusta vivir, pero aun así, nunca me dio mas morir, ahora tampoco, poco tengo en esta mi vida que me ate, pero existe un nudo que no se deshace, fuerte poderoso, se llama amor, ese si me ata, la fuerza del cariño, de adulto, de niño, de anciana, de mujer amante o de hermana, el amor me ata, un nudo, solo un nudo me separa de la próxima parada, no tengo miedo, nada dejo tras de mi, solo tengo los días que respiro y de esos, la mayoría no son aprovechables, si es verdad, que he disfrutado, que he ayudado, que he dado sin esperar, y que he perdonado lo que no se puede perdonar, que siempre he soñado empecinada aunque mis sueños fueran pesadillas, que he respirado aunque respirara aire emponzoñado, también respire el aire mas puro, también vi la luz mas luminosa, también cante con la voz mas clara y dulce, no es lo que hago en esta vida, que yo y nada  es lo mismo, no por mi, tal vez si, por lo que hice por alguien, es lo único que llevo que tengo como saldo positivo, como ropa usada en mi equipaje, vidas como la mía, ni memorables, ni hermosas, ni de buena familia, pero vidas, que entre mucho esfuerzo consiguieron una sonrisa, una pequeña semilla, con promesa de futuro, con presente eterno de pan duro, sin memoria ni futuro, sin árbol genealógico y,  lógico, sin descendencia a la que dejar divisas prepotentes, de castidades, u ofrendas a dioses, honores militares, o servidumbres a reyes o presidentes, a señores o grandes nombres, mi vida es de a pie, de un pie aquí y mañana allí, y ni siquiera lo escogí, eche andar por esta Mi Vida, siendo una cría, una niña. Me hice mujer en un solo día, después de mil noches de terror, después de perder mi piel, después de apostar mi alma a cambio de un poco de aire en mis pulmones, para poder pronunciar mi nombre, quise vivir, lo confieso, quise, ver mas días, contemplar mas colores, sentir mas vientos, ver mas lomas y buscar mas horizontes, aun lo hago, aun sigo andando, y como siempre así, como de vez en cuando , me sigo muriendo, y le sigo ganando la partida a la dama del ultimo beso, se le escurro de las manos, suaves por cierto, en eso no tengo queja, que lo contrario que su hermana, esta es delicada, y si me sincero, tan amada como su eterna hermana, pero me escurro de su abrazo, esta vez, la ultima, de momento, por amor, otro intento, otra historia otra vida, como capítulos deslavazados de varios protagonistas mezclados en el mismo guión, recitando la misma oración, turnándose entre desasosiegos y triunfos, entre vivos y muertos, entre errores y aciertos, entre lo dulce y lo podrido, entre lo real y lo inventado, capeando, campeando, cayendo, levantando, no se porque, no se para que, intuyo creo , a veces sueño que lo se, se por eso, que veo mas, que tu, y que el otro, y que la mayoría, se que para este tiempo que es mi vida, para mi, no me sirve de nada, como un pijama que se queda pequeño pero al que le tienes aprecio por suave, por tierno, por  que es calentito en invierno, porque esta tan acostumbrado a tu figura, que ya la deja impresa aun tendido al viento, como si fuera una aguerrida bandera, entre pendones de guerra, ni mas que los demás, ni menos que nadie, esa soy yo, mas pobre que todos, mas rica que nadie, que nada de lo que tiene precio es de mi aprecio, y aquello que busco y reparto, me lo puedo dar a mi misma, aunque tenga para regalar a un mundo, equivocada he pensado a veces que me equivocaba, otras, sabiendo que me equivocaba he tenido el acierto de mantenerlo y salir así por otro camino que de otra forma no habría abierto, caminar, siempre, sin parar, es el acierto, del peregrino sin destino, nunca he tenido nada, salvo aquello que me llena los dios y que permanece en mi memoria como el fermento en la masa del pan, como el recuerdo de una batalla lejana en la retina del bisnieto del general, mi vida, el transito de un lado a otro, lento callado, con fuerza, maremoto, volcán, y huracán, calma y desierto a la espera de brisa que moviera las dunas de las tumbas que la muerte me va cavando, a medida que mi vida se va acabando, esquiva hermana mía, a la que tantas veces he llamado con deseo, no se decidirme entre la una y la otra, entre el blanco y el negro, soy la delgada línea roja, que mantiene el tiempo estático en un paraje inexistente, un sueño delirante, de un ente indefinido, apenas conocido entre sus semejantes, un ser con vida, entre tanta maravilla, apenas un nada, entre tanta materia que genera y destruye regurgita y resucita galaxias, no he confundido jamás mi vida con la vida, esa otra que no es mía, esa que es ella en si misma, de la misma manera que no confundo a la muerte, mi muerte no es el final de la vida, solo el final de una existencia, si  mas consistencia que la gota de un río, que la pluma de un ave, que la nieve que se derrite en un pico de una cordillera cualquiera, aquí, o en otra tierra, solo vida, mi vida, pequeño transeúnte, con luz propia, pequeñita, sin gran historia, pero de color propio diferenciable del resto de estrellas, desde soles a supernovas, una pequeña luz nada despreciable, energía, prestada de alguna parte, amalgamada en venas, piel, órganos, luz eterna  pero no luz perdurable, no le temo a la muerte, no le temo a la vida, es la ausencia de temor, la que me da la fuerza necesaria para fundir en mi pecho el palpito cascado que genera la energía  que me guía en el universo y seguir caminando, amparándome en que mi luz, es luz eterna, porque es luz de amor

  

 

 

A Noelia, angel de la UVI del hospital San Agustin.

 

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4 Responses to Un poco de aire de verdad

  1. tere dice:

    Si no tengo amor nada soy.

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  2. mila dice:

    Solo te puedo decir que te quiero y deseo lo mejor para tí

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  3. gracia dice:

    ay, Taliesin, que congoja me provocas con este escrito…no me gusta la "serenidad" con que describes tu periplo existencial…me llena de desasosiego…me provoca emociones encontradas, admiración y rabia, pena y alegría…esta última porque sé que no te rindes, que eres mujer de palabra y que tu compromiso con nosotros, tus seguidores/amigos, te obligará a ganar la partida….no puedes renunciar a Ítaca¡¡¡¡

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  4. yo misma dice:

    tu serenidad te da una CAPACIDAD que despierta todas las emociones en quienes te queremos, no se te olvide! HACES FALTA!

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