Pereza veraniega

 

Pereza veraniega

 

Adolecía de cansancio crónico prenatal.

Tenía unas ideas fantásticas y novedosas. Pero el solo hecho de pensar en transcribirlas la agotaba.

Y aunque su conciencia le atormentaba, su pereza era más poderosa y seguía sumida en su indolencia.

“Lástima”…, pensaba mientras permanecía lánguidamente tumbada. “Hubiera sido una buena historia”.

Siesta_

 

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2 Responses to Pereza veraniega

  1. Creo que de esa pereza, conozco algo. Muchos besinos.

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  2. glutoniana dice:

    Me encanta, hasta de un momento perezoso has sido capaz de sacar un pequeño relato 🙂

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