La Dama del Lago

La Dama del Lago

Ella, chica bella, joven doncella, la rosa rebosante de belleza, se veía reflejada en cada círculo que la onda de agua creaba, multiplicaba cada vez su tez hasta perder la imagen fundida con el agua.

Ella, muchacha plácida, mujer preciosa, llena de días de vida, se veía reflejada en cada página que pasaba, haciendo suyos los íntimos pensamientos de una otra, hasta que la mano que escribía se unía a ella haciéndola suya.

Ella, fémina dómina, hembra prodigiosa, serenidad cadenciosa, se veía reflejada en cada nota de la canción que su voz recreaba, hasta unir su aliento con los arpegios del viento.

Ella, dama juiciosa, señora poderosa, madre procreadora, se vio reflejada por un instante en mí, y en su abrazo protector acogió mi congoja; vivo desde aquel momento refugiada en el recuerdo del reflejo que Ella dejó en mí.

john-everett-millais_ofelia

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