Amores prohibidos

 

Amores prohibidos

 

La echaba de menos, sus atenciones, sus caricias, aquella sonrisa que le daba siempre calma aún entre multitudes de desconocidos, sus detalles, su mirada, que como ella decía era siempre enamorada, constantes la una con la otra, protagonistas la una de la otra, amantes entre las sábanas cotidianas, cómplices del juego de la vida, combatientes del frente común del día a día.

La echaba de menos, por eso lloraba atada a la cama del hospital.

¿Por qué me quitaron tu vida?, ¿Quién les dio permiso para arrancarte de mí? Si mi nombre solo lo nombrabas tú, si tu nombre solo lo sabía yo.

A ti te asesinó la clorpromazina  y a mí la metomentodo uniformadora y podrida sociedad.

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2 Responses to Amores prohibidos

  1. Pues sí que es triste. Pero dentro de tu línea.

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