La librería

 

La librería.

La calle es pequeñita, las columnas toscanas delimitan su anchura contra las fachadas de tiendas y casas, tiene techo de madera, que es calle soportalada, de altura poca pues encima de la vía vive el dueño del portal o del local, mucha vida en tan poco espacio arrebujada. El suelo tiene también su sello empedrado de grandes cuadros, bien enlosado.

 Casi llegando a la esquina, al lado mismo de la coqueta capilla que hace de muro con la glorieta de la fuente de los caños, con su florón barroco y pétreo lleno de musgo, hay una librería, que en las tardes frías de invierno, da luz propia a la calle.

Al pasar delante de ella cesa tu caminar, no puedes evitar el  pararte y mirar.

 A diestra y siniestra se levantan dos muros de cristal, tras los cuales entre estantes y luz acogedora reposan todo tipo de libros: La Conquista de las Indias, Un mundo feliz, La rama dorada, A sangre fría, Como hacer maquetas de barcos, Las etimologías de Alfonso X el sabio, La aldea perdida.

Todos colocados hábilmente entre otros muchos, de los que si te fijas lees el título;… si te fijas estás perdida. El pasillo se convertirá en un agujero de gusano directo a tu mente, la librería te atraerá inexorablemente hacia el centro del reino del abecedario. Cerca de la coqueta puerta de madera acristalada de la entrada, hay a modo de colosos guardianes de dioses tumbas y sabios, dos cristaleras más flanqueando los lados, donde se exhiben orgullosas y altaneras las mejores piezas del muestrario: El románico del camino de Santiago, Monografías históricas, El Renacimiento, tomos I y II, El gran libro de la Música, En busca de “El Dorado”.

 Semejante bestiario hace tambalearse a cualquiera, no queda otra que empujar la linda puerta y escuchar la campanita que a la vieja usanza de su gremio canta, “ya cayó otro dentro”.

 Lo de dentro lo dejo dentro, si pasáis algún día por esa calle, dadle recuerdos míos al librero.

Para Acacia, con alevosía

(Foto de Fernando Fernández)

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3 Responses to La librería

  1. Teresa dice:

    Se las daremos. Pasamos cada poco. Y paramos.

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  2. Acacia dice:

    De su mano paseas por la calle, admiras la librería descrita pudiendo oler su aroma para llegar a encantarte.
    Gracias por este relato joya, regalo de cumpleaños, dedicado con alevosía.

    Me gusta

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