No me busques novia

No me busques novia.

 

Yo trabajaba en un bar, bueno era socia de una chupitería con otros dos  más. Evidentemente trabajábamos los tres con más o menos garbo, la del menos garbo era yo, y es que ya no tenía edad de estar detrás de la barra de un bar, digamos que estaba en la cuarentena, es decir, era ya por aquel entonces una “pureta”,  una pureta entre “yogurinos”, o sea, la situación vital ideal.

Bueno el caso es que estaba allí aquella estrambótica noche.

A eso de la una de la mañana, apareció una extraña troupe. Todo el bar se fijó en ellas, incluso yo. Una miscelánea de seres.

Por el rabillo del ojo, vi como Mar las atendía, pedían algo…no, no pedían nada, Mar me miró y con un además de cabeza les indicó donde estaba, vi las miradas de la troupe deslizarse sobre la barra, y una vez que localizaron el objetivo se movieron en bloque hacia donde yo estaba.

Hola. Me dijo una mujer bajita.

Hola. Dije yo. ¿Qué te pongo?

Mucho. Me contestó la mujer bajita.

¿Qué?

Que me pones mucho.

Si, ¿pero de qué?, contesté haciéndome la loca.

A mi ponme un cubata de ron, dijo una voz a mi derecha. La voz pertenecía a una…una mujer…sí, una mujer alta, fornida, con cara de malas pulgas.

Vale, dije, y me di la vuelta buscando refugio entre las botellas.

Al volverme, la mujer bajita me dijo.

¿Tú eres Ana, no?

Sí….

¿No sabes quien soy?

Pues, no.

Vaya…pues me dejaste un mensaje en mi msn, con tu nombre y que querías conocerme, me diste esta dirección y aquí estoy…Soy María.

¿Yo? No, mira esto tiene que ser un error.

Miré directamente a Mar. La culpabilidad se veía dibujada en su cara. Se hizo la desentendida y  fue directamente a la otra esquina de la barra.

Un momento. Le dije a la extraña troupe. Ahora vuelvo.

Me fui en busca de Mar como un kamikaze  contra un portaviones americano.

¿Qué has hecho?, pero tú estás loca. ¿Qué embolado es este?

Verás, comenzó a explicarse. Es que como ya hace más de un año que estás separada, creí que te gustaría contactar con alguna chica, y como eres así, pensé, pues le doy una sorpresa….jeje.

Tomé aire para todo lo que tenía pensado lanzar, pero me limité a decir;¿Cómo coño os tengo que decir que no me busquéis novia? Que no quiero salir con nadie. Y que en el último e improbable caso de que quisiese salir con alguna mujer, ya soy mayorcita para buscarme una.

Ahora mismo vas y le dices a esa señora, que el lío lo has montado tú, y que yo no tengo nada que ver…

Y un cuerno, dijo, yo en líos de pareja no me meto, y dándose media vuelta volvió a escurrir el bulto.

Volví a mi sitio en la barra.

Bueno, dije al ponerme frente aquella mujer. Es un malentendido, sin maldad ninguna, es que mi amiga me anda buscando novia a mis espaldas, en fin.

Venga os invito a una copa, y todo terminará en risas.

María puso cara de disgusto, alguien a quien solo veía el flequillo por encima de la barra me dijo: yo quiero un cubata  de ron.

No servimos a menores, le contesté  al flequillo.

No, no, si es mi hija Alicia dijo María, tiene 20 años.

De ron Bacardi, dijo el flequillo de nuevo.

¿Tu hija? Acerté a preguntar.

Sí, mi hija, es que somos muy modernas y se viene de marcha con nosotras, jajaja

¡Ah!. Solté.

Yo de vodka con naranja.

¿Pero cuántas sois?

Esta es Sara una amiga, y esta Tras, somos todas lesbianas. Apuntilló entre risitas.

Sara parecía tener unos 60 años vestida como para ir a misa de domingo. Escruté más detenidamente a Tras, me percaté de que tenía tatuada en el cuello una calavera y que aparte de su imponente altura, tenía los brazos musculados y llenos de dibujitos.

Virgen del pasamanos, me dije a mí misma.

Di media vuelta, para buscar botellas, vasos, hielo, cualquier cosa que me alejara de aquella situación almodovariana .

Serví  las copas, con un: Bueno chicas, salud.

Y me fui a atender a más clientes, (que de pronto me parecían todos unos niños).

¡Pero espera! oí decir.

¿No te vas a quedar con nosotras?

No, perdona pero tengo clientes que atender.

Ah, dijo y seguido me preguntó.

¿Y a que hora sales?

Mi respuesta instintiva fue. No salgo.

¿Cómo que no sales? Dijo la mujer del esternocleidomastoideo tatuado.

¿Acaso estás despreciando a mi amiga? Finalizó.

No, que va. Contesté.

Cerramos a las tres, luego el vacío, la limpieza, salgo tardísimo y solo quiero tirarme en la cama, en mi cama, añadí sobre la marcha.

No me gusta esa actitud, siguió la mujer tatuada.

Ni a mí tu tatuaje, repliqué yo, pero la vida es así, no siempre se está de acuerdo en todo.

Bueno, entonces, podemos vernos otro día dijo María.

Mira no, dije yo ya terciándome y con mi paciencia desplomándose sobre mi diplomacia.

Ha sido un malentendido lo dejamos aquí y listo. ¿Vale?

No, no vale, dijo Tras, apartando a María y acercándose a mí con mala leche. Claro que no vale, añadió Sara, estamos aquí por tu culpa, y tienes que atendernos.

Perdí la paciencia, la buena educación, los modales, y dije.

Mira maja, yo no tengo porqué cargar con ninguna de vosotras, ni tengo nada que ver en el cuento. Os tomáis las copas que ya os salen gratis, y a daos un garbeo por la ciudad, que lo mismo os contrata un circo.

Acción, reacción.

Tras me amenazó abalanzándose sobre mí por encima de la barra, diciéndome de manera muy poco amistosa:

Te espero con unas colegas a la salida del bar, tía lista, te vamos a poner tibia, gilipollas, si tienes güevos  sales.

Pues no, dije quitando su mano de mi brazo, no tengo huevos, las chicas no tenemos huevos, pero lo mismo tu sí, acémila…

Miré a Raúl que aparte de ser mi socio y compañero en el bar, media 1,90 y era como un armario de tres puertas. Él me miró y movió la cabeza afirmativamente.

Se acercó, preguntó que pasaba. Le informé. Y le pedí que amablemente acompañara a las cuatro señoritas fuera del local, una vez  hubieran terminado su consumición.

Esto no quedará así, hija de p…. vociferó la tatuada, apoyada por la abuela, la madre y el hobbit. Se tomaron los cubatas en un abrir y cerrar de ojos, y salieron en formación del bar.

La noche siguió su curso normal, chupitos, reggaeton, yogurinos. Yo  terminé cogiendo una cogorza a base chupitos que me daban mis socios para que se me pasase el disgusto.

Desde aquella noche, ninguno de mis amigos volvió nunca más a buscarme novia.

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4 Responses to No me busques novia

  1. farala dice:

    jajjaaaaaaaaaaaa hacia tiempo que no leía un post tan diertido, jjajjajaja

    mi amiga hester tiene la teoría que todas las “pequeñas” (hobbit las llamas tú?) son lesbianas!!

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  2. Bienve SanJa dice:

    jajaja, he leido este escrito y casi me parto de risa…
    Porque estas muy lejos, sino iria a verte para q me lo cuentes en persona…que tiene que ser mucho mejor.
    suerte con tu libro, que si es la mitad de divertido, seguro tiunfas

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