Nunca más.

Nunca más.

 

Escuchaba hablar, “¿Estoy muerta?”. Se preguntó.

Las voces parlantes se hicieron más próximas, estaban en su cabeza. Comprendió lo que decían, pero no reconoció el idioma. Se encogió de hombros, al tiempo se percató de que no tenía hombros que encoger, el ademán  se repitió igualmente en su mente. “¿Que si estoy muerta?”, repitió impaciente. Los sonidos comprensibles le dijeron que sí. “¿Y ahora qué toca?”.  El sonido dijo: Elegir. “Ah” contestó sin más, y esperó. Estaba a gustito, y la situación por nueva le hacía gracia.

Sin esperar más  le mostraron varias, digamos, visualizaciones. En la primera se veía/sentía como un feto en un útero, a reglón seguido era un viento intenso recorriendo una estepa, sin más sintió diluirse en la nada, formando parte de la materia oscura hasta el fin del tiempo.

La voz comprensible  volvió a oírse en su cabeza comenzando a explicar la primera de las visiones, cuando ella la interrumpió. “Eh, un momento. Para. Tengo que escoger una de las tres cosas y eso seré, ¿no?; pues no me des más la brasa  y pínchame  la tercera”. La voz en la mente tornó a decir: ¿No quieres saber a dónde te pueden llevar las otras dos?  Ella, no ella ya en realidad, contestó  al sonido de su cabeza con voz exasperada. ¿Qué hostias no entiendes de un suicidio?

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: