Mariposas en diciembre

Mariposas en diciembre

Ella soñaba con el sonido del agua del mar arrastrando las piedras de la playa, yo soñaba con ella.

Quise pedirle perdón, por no poder sacarla de sus sueños, por no poder poner mi frente en su frente y borrarle como en un ensalmo el dolor acumulado . Quise decirle, “te quiero tanto”, pero no hizo falta, ella ya lo sabía y eso me hacía feliz.

A cambio pasee con ella de su mano, a la vera de la mar de negras piedras y aguas rotas en blancos, distraídas ambas en los vaivenes de las mareas. Hacía sol y el cielo estaba límpido, claro y a ras del horizonte.

Ya no tenía excusas, ya era lo que era, y ella era mi amor por más que pudiera parecer un desatino. Fue un momento hermosamente vivido, me besó, el mundo se paró, nos sonreímos, todo estaba bien.

Paseamos por el mercado, sin encontrar nada que echar a la bolsa; si es que ya lo teníamos todo. -Nena- me decía con su bella sonrisa, “tas enamorá”, yo le sonreía, y el mar seguía con sus idas y venidas. Al final le compre un ramo de flores amarillas, supe en ese momento mirándola a los ojos, que el resto de nuestra vida sería ya la misma.

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One Response to Mariposas en diciembre

  1. Acacia dice:

    Tierno relato.

    Me gusta

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