Cuando el agua quiere ser aire

“Cuando el agua quiere ser aire, se convierte en niebla”. Eso lo decía Ana, y en días como estos en los que todo rezuma agua, cuando la lluvia es tan fina y a la vez tan tupida, que parece que no llueva; me acuerdo de ella…, Orvalla,…empieza a mezclarse el aire con el agua, el siguiente paso sera la niebla. Miro los edificios de enfrente, colocados a una distancia humana y parecen recortables sobre un fondo plano, nítidos los colores, contra ese todo blanquecino; es la luz .Y es que son las seis de la tarde, de un día de mayo y como en el resto del mundo, detrás de las nubes esta el sol, por lo tanto hay luz. Y torno a recordar lo que decía Ana,” Es la luz la que da la vida”. Me lo decía cuando me enseñaba los secretos del invernadero y me explicaba sin querer, como era su mundo. Aquel invernadero de estilo modernista, en el que desde niña pasaba tantas horas, forja negra como una trama de tela de araña, sujetando directamente el cielo, así me lo parecía, pues era todo de cristal.

Tendría que llamarla…….pero hace mas años que no nos vemos,que los años que nos vimos .Y aun así, me sigo acordando de ella.

Salir a la calle es respirar agua, me paro un momento ,quieta, dejando me que envuelva, me hace un traje a medida y a medida que camino, el traje se infiltra mas en mi, de manera tranquila, sin casi transcendencia, como un cariñito de viejo amigo, un abrazo cálido y húmedo. Y la reflexión de mis propias sensaciones, me lleva de nuevo a pensar en Ana,” ya sabrás algún día porque la gente se sonríe, cuando dices, “ambiente cálido y húmedo”, pero eso aquí, en nuestro invernadero, quiere decir una cosa totalmente diferente, esa humedad caliente, resguarda la vida de nuestras flores “.

Me siento en el coche, arranco y conecto las luces, también las nieblas, y me quedo mirando en un momento perdido, el dibujo colorista del impacto de la luz contra el difuminado. Mi sinestesia agradece la niebla, el mundo se torna suave, sin estridencias, lo decía Ana,” si sabes como entenderla,vivirás sin amargarte con ella”. Compartíamos muchas cosas, pero creo que la que mas nos unía, es esa capacidad suya de saborear el color y la mía de ver el color de la música. El color siempre nos unió, la necesidad de buscar paz, lejos de los tumultos . Recordar los días del invernadero de la abuela, es como recordar Alicia en el país de las maravillas….Cuando poníamos a Bach en el invernadero y sus colores se mezclaban con los de las flores y olían mas y sabían mas y nos sonreían. Horas en el jardín del Eden, de luz amortiguada, de calidez infinita….Sacudo la cabeza. ! Ya me vale de ensoñaciones¡¡. Se que no la llamare, no tengo su teléfono y seguramente yo seré un recuerdo de juventud y punto.” Una prima mas”, fue lo que dijo,… que,- !No¡-,mas valiente le solté, sin saber que lo soltaba. Maldita sea la manía de casarse ,que tienen las mujeres. Lo sabia, lo supe en el mismo momento que me dijo que casaba (con aquel imbécil, para mas inri). Mi niñez termino aquel día, como el encanto del invernadero, mi primer dolor, mi primera ira, mi primera amargura, mi única venganza…….Aprieto los labios y busco el CD del concierto numero diez de Vivaldi. La música me sacara de este sonambulismo.

Carretera adelante, me vuelvo a ensimismar, …¿Cómo fue aquel día?. Me recuerdo vestida con aquel ridículo vestidito blanco y los horribles zapatos de charol. Que guapa estaba ella, que mayor me pareció de pronto. Los colores del órgano jugaron en la ceremonia con su velo, danzando alrededor de ella. Había cientos de flores….muchas de ellas de casa, del invernadero…Esa noche no durmió ya en casa. Esa noche nadie se fijo en mi, o en mi falta. La alegría general de la fiesta me estrangulaba. Me recuerdo descalza, caminando por la hierva del linde del camino, el que bajaba hasta el invernadero, el camino de la muralla. En días de mareas altas, parecía que el invernadero flotaba en el agua .Recuerdo que una vez dentro, me tumbe a mirar las estrellas a trabes del cristal. “Se marcha a Cadiz”,me dije. Solo podía pensar que se marchaba lejos. ¿Quien me explicaría el mundo?, quien se ocuparía de las flores?,! como podía dejarla irse la abuela¡¡¡. Me recuerdo demasiado claramente,cogiendo la barra del cierre del cajón de los residuos orgánicos y me veo descargando mi rabia, mi frustración, contra los cristales. Recuerdo aun el color del vidrio al partirse. Lo destroce, pude hacerlo, me tome mi tiempo. Me vengue. Nadie echo en falta a la primita de once años de la novia. Si nosotras no cuidábamos el invernadero, no habría mas invernadero…Si Ana se iba,la magia del invernadero desaparecería con ella.

Nunca me lo he perdonado .Ella se entero unos días después. Después ya nunca mas volvimos a coincidir. Ni siquiera cuando murió la abuela y mama y la tía Josefina volvieron para el funeral..

El concierto de Vivaldi termino. El silencio me volvió en mi. Me incline para buscar un CD y cambiar la música, mi mano topo con el teléfono móvil.- No la puedo llamar, no tengo su teléfono-, volví a pensar. Puse a Prokopiev y la sinfonía clásica me siguio llevando en mi camino .En un kilómetro zona de descanso, leí . Esa en la que nunca paro, porque esta a diez minutos de casa. .Mecanicamente puse el intermitente y me metí en la zona de descanso. Tenia miedo, pero sabia lo que iba hacer. -Ya toca-, me dije. Quiero el perdón. Pare el coche, encendí un cigarrillo y busque el numero de la tía Josefina en la agenda del móvil. Mientras sonaban los pitidos de la llamada, pensé: Pero que demontre le digo?¡¡¡. Antes de saber que decir, escuche su voz.- Si? Dígame-. Hola tía Fina¡, soy Marta, que tal?. -!Niña¡ -me respondió. Cuanto tiempo. Desde navidad que no me llamas, no tienes perdón…. Una serie de circunloquios familiares y breves explicaciones. Casi ya al final, me atreví. Le pregunte lo que nunca me había atrevido a preguntarle. Tía Fina… ¿Me das el teléfono de Ana…

Avilés ,17 de Mayo,2008.

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4 Responses to Cuando el agua quiere ser aire

  1. gracia dice:

    precioso cuento….a pesar de tratarse de uno de "tus primeros dolores de vida", del inicio de las incontables pérdidas que esta conlleva..pero, ¿llegaste a llamarla?..o ¿has preferido no enfrentarte a la realidad para asi seguir teniendo, para tí sóla, a esa Ana que, probablemente el tiempo ha hecho desaparecer?…a veces es preferible guardar el recuerdo….

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  2. gracia dice:

    Marta, soy María, hermana de Gracia, tu amiga. Sin saber casi por qué me ha mostrado alguno de tus relatos y ha sido uno de los  privilegios que he recibido en los últimos tiempos. La sensibilidad, la exquisitez y la percepción de la belleza en los mínimos detalles es lo que más admiro. También, como a tí, me apasionan la música y la poesía.

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  3. Taliesin dice:

    Hola Maria, encantada de conocerte atraves de este mundo, que aunque virtual,torna cercanos los espacios, que en el mundo real estan lejanos, gracias por añadir tan bonitas palabras a mi blog , gracias por compartir tu tiempo y dejar constancia de ti.

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  4. Acacia dice:

    Un relato de singular y extraordinaria sensibilidad…

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